Un perro se alejó a kilómetros de la costa y quedó a la deriva en un kayak inflable: su heroico rescate


Un domingo de paseo en la costa de Northumberland, en Reino Unido, se transformó en una operación de emergencia cuando un perro pastor alemán llamado Bruce fue arrastrado mar adentro a bordo de un kayak inflable.

El incidente, que mantuvo en vilo a la comunidad de Bamburgh, terminó en un emotivo rescate a casi cinco kilómetros de la costa, gracias a la rápida intervención de la tripulación de un barco turístico local.

Todo comenzó la tarde del pasado domingo cerca de la playa de Bamburgh. Bruce se encontraba disfrutando del agua en un kayak mientras su dueño nadaba a su lado.

Sin embargo, una súbita racha de viento golpeó la embarcación, alejándola rápidamente de la orilla hacia el mar abierto.

En un acto desesperado, el dueño de Bruce intentó perseguir el kayak nadando, pero pronto se dio cuenta de la peligrosidad de la situación y decidió regresar a tierra firme para pedir ayuda, una decisión que los rescatistas calificaron posteriormente como la correcta para evitar múltiples víctimas.

La misión de rescate se activó alrededor de las 3:30 p.m., cuando los guardacostas emitieron una alerta por radio. El llamado fue interceptado por el capitán Jimmy Reid y el tripulante Aaron Fordy, de la empresa Serenity Farne Island Boat Tours, quienes se encontraban finalizando una excursión con pasajeros.

Tras dejar a sus clientes en Inner Farne, la pareja de marinos se dirigió hacia la posición estimada donde la corriente y el viento podrían haber llevado al animal.

Tras unos 15 minutos de búsqueda intensa, Fordy divisó el kayak en la distancia.

Al principio, el bote parecía vacío, lo que generó una gran angustia en la tripulación. “Tuve ese sentimiento desgarrador de pensar que el perro se iba a caer al agua y se quedaría allí”, relató Reid. Sin embargo, al acercarse, la cabeza de Bruce asomó por el borde del kayak, confirmando que seguía a bordo.

El momento más crítico ocurrió durante el intento de abordaje.

Mientras los rescatistas intentaban asegurar a Bruce con un arnés, el perro, asustado y nervioso, se resbaló y cayó a las congeladas aguas del Mar del Norte.

En una reacción de fracciones de segundo, Aaron se lanzó hacia el borde y sujetó al perro por el pescuezo, casi siendo arrastrado él mismo por la borda debido al peso del animal empapado. El capitán Reid tuvo que sujetar las piernas de su compañero para evitar que ambos cayeran al mar mientras lograban subir al perro a la cubierta.

“Si Aaron no lo hubiera agarrado de esa manera, habría sido el fin de cualquier esfuerzo de rescate“, afirmó Reid, visiblemente conmovido, añadiendo que Fordy también es dueño de pastores alemanes, por lo que la situación le afectó profundamente.

Una vez a salvo, Bruce presentaba signos de hipotermia, por lo que fue envuelto inmediatamente en toallas para recuperar su temperatura corporal.

La tripulación regresó al puerto de Seahouses, donde Bruce, ya más tranquilo y calificado por sus rescatistas como “el mejor de los chicos”, pudo reencontrarse con sus emocionados dueños.

La empresa de tours celebró el desenlace en sus redes sociales, destacando el trabajo en equipo y la determinación de su tripulación para lograr lo que definieron como un “final muy feliz”.

Fuente: www.clarin.com

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